Diálogos de besugos

A veces los seres humanos nos embarcamos en diálogos de besugos que parecen no acabar nunca. 

 

El que más me gusta a mí es de las estimaciones de proyectos no definidos. Seguro que más de uno se ha visto en alguna parecida:

  • Hola, quería hacer una web que hiciera «idea 1, idea2, idea3».
  • Que bueno, la idea 1 y la 2 están claras, pero la 3 no está definida, ¿verdad?.
  • No la idea 3 no está definida, pero vete dándome una estimación de la 1 y la 2.
  • Vale, pero la idea 1 y la 2 dependen de la definición de la 3.
  • Ah claro. Vale. Pues te mando la definición de la idea 3 y luego me das la estimación.
  • Perfecto, quedamos a la espera de la idea 3.

 

A los pocos dias:

 

  • Hola, ¿me puedes dar la estimación?
  • Ah hola, es que no me has mandado la definición de la idea 3.
  • Ya, es que todavía no está claro, pero te lo mando enseguida, porque tenemos que tenerlo todo listo en Z días.
  • Ya, pero sin la definición no puedo darte la estimación.
  • Ah claro, pues te la mando enseguida y me das la estimación.
  • Estupendo, pues en cuanto tenga la definición te mando la estimación.

 

Este proceso se repite, hasta que al final muchos equipos de desarrollo asumen el riesgo de dar la estimación, por aquello de ganar un proyecto a toda costa, y luego las cosas acaban como acaban.

 

El problema no es que el cliente no tenga la definición, el problema es que pretendemos trabajar como si supiéramos lo que vamos a construir en lugar de aceptar que no va a ser posible saber lo que vamos a construir, que los requisitos cambian sobre la marcha, y a veces dependen de factores externos que no están bajo el control del proyecto.